Stephan Gamillscheg

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diciembre 18th, 2014
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Stephan Gamillscheg – nacido en Dinamarca, se ha traslado a vivir en Bolivia en año 2012. Por dos años trabaja en una ONG danesa IBIS, últimamente copropietario de un café Magick abierto en Noviembre.

¿Por qué una cafetería?

Siempre me ha interesado el café por su sabor, pero últimamente he estudiado el tema un poco más. Como se produce, como se lo prepara bien. Estamos en una región del mundo donde crece mucho café, el de Yungas en Bolivia por ejemplo es un café muy bueno. Sin embargo la cultura de beber café aquí no es muy avanzada. Se toma la basura y se exporta la calidad.

¿Y cómo es la tradición de beber café aquí?

El costumbre es beber café destilado, que contiene mucha cáscara, es sobrefermentado, no maduro. Es lo que no se puede usar para hacer un café especial. A veces le ponen paja, lo tuestan hasta quemar todo para que tenga mucho color, le añaden también azúcar quemada o sangre de toro. Cuando a alguien le apetece beber un café, toma este concentrado, lo mezcla con agua y le pone cinco cucharas de azúcar. Otra opción es el Nescafé…

¿Qué tiene que pasar para que un hombre de Dinamarca abra un café en La Paz?

Obviamente son muchos pasos pequeños. Creo que en 2005 empieza la historia. Fui a Sucre para trabajar como un voluntario y me enamoré en una chica de La Paz. Desde allí hemos intentado a estar juntos más tiempo posible. Hace dos años nos casamos y yo encontré un trabajo aquí en febrero de año pasado en una ONG danesa que se ocupa con comunicación. Trabajaba allí hasta su disolución por el gobierno. Fuimos acusados por conspiración y expulsados del país. Sin embargo decidí quedarme aquí, también por mi esposa. Pensé que se necesitaba un sitio social dónde se podría hacer eventos sociales y culturales, una casa en la que los bolivianos y los extranjeros se podrían reunir.

¿En qué área trabajaba la ONG?

Trabajaba con los derechos de los pueblos indígenas, con la educación intercultural bilingüe y protección al medioambiente. Era muy reconocida en Bolivia, trabajaba durante treinta años por aquí. Aunque el presidente tiene mucho apoyo en la sociedad, hay una tensión fuerte entre los pueblos indígenas y el gobierno actual, que les ha prometido muchos derechos en la constitución de 2009, de los que muchos no se podían cumplir. Hay muchas mejoras, sin embargo frecuentemente no se va por el camino que desean los indígenas. Por ejemplo proyectos gubernamentales de la construcción de carreteras o extracción de gas en parques nacionales, con los que los indígenas no están de acuerdo y recuerdan que tienen derecho de consulta previa, libre e informada. Pero en realidad no hay mucho respeto a la democracia del gobierno actual.

En vuestro local tenéis un interés grande en la cultura. ¿Qué tal la vida cultural en Bolivia?

Yo siento que hay un boom en la cultura alternativa aquí en La Paz, especialmente en Sopocachi. Es mi opinión personal, pero siento que pasan muchas cosas, que son también una respuesta a lo que es una sociedad altamente conservadora. Sobre todo se trata de las mujeres que quieren luchar por sus derechos. Hay muchos sitios, donde no se puede expresar la homosexualidad. En nuestro local queremos promover la tolerancia, es una café abierto para todos.

¿Es muy diferente la gente en Bolivia de los Europeos?

Yo vengo de una comunidad muy abierta y liberal en Copenhagen, que siempre está creciendo. Es un crecimiento personal colectivo y eso es muy bonito. Aquí creo que eso falta. Veo muchos estereotipos, mucha vergüenza y cosas que limitan la libertad de la gente. En Dinamarca también, pero menos. Es muy importante trabajar con la liberación.

¿Quieres que este sitio sea un fuente de inspiración para los Bolivianos?

Claro, no es solo para los gringos. Si quisiera eso, estaría en calle Sagárnaga. Aquí es más interesante. En Sopocachi hay gente más abierta, cultural, hay una mezcla de los extranjeros que se quedan en La Paz y los Bolivianos-hipsters.

¿Los hipsters de aquí son parecidos a los Europeos?

Sí, un poco. Trabajan con la cultura y son cool. A veces demasiado cool (risa). Si se trata del aspecto, todavía no hay moda de barba. No parecen mucho a los hipsters de Dinamara, pero tampoco tienen mucho en común etre sí. Quizás lentes grandes…

¿No utilizan bicis-fixies?

No, aquí en general no se usan muchas bicis. Yo tengo una con 28 cambios y los utilizo todos.

¿No es peligroso ir en bici por La Paz?

Sí, es peligroso (risa). La gente conduce mal y además no piensa que tengas derechos de estar en la calle como ciclista. Por otro lado también es peligroso no hacer ejercicio, entonces prefiero divertirme.

¿Cómo es la comida que servís?

No ha sido fácil encontrar a un cocinero que corresponda con nuestras ideas. Por suerte ha decidido una amiga de amigos que tiene su catering a trabajar con nosotros, aunque no tiene mucho tiempo para eso. Tenemos una visión similar. Es importante para nosotros el respeto a los alimentos, a la Pachamama, cocina saludable. Intentamos buscar la identidad boliviana con algunos productos y platos típicos, pero mezclándolos también con varias influencias.

¿Es fácil abrir un bar en Bolivia?

No, no es fácil. Hay mucha burocracia, pero Alice es abogada y esto ha ayudado mover las cosas. Yo solo… uy, sería difícil.

¿Qué echas de menos de Dinamarca?

La comida, la calidad de los alimentos. Que uno puede ir a cualquier restaurante y recibe la comida sabrosa, sana y rica. Aquí comer sano es difícil.

¿Por qué habéis decidido vivir aquí?

Alice estaba estudiando derecho y pensamos que era adecuado que ella tuviera la opción de usar su carrera. Ha trabajado un rato en su profesión, pero ahora trabajamos juntos y le parece más interesante. Nos quedamos aquí por lo menos para tres años y después no sé. Me gustaría volver a Dinamarca. Tengo muy fuertes amigos allí. Me gustaría crear algo con ellos también.

¿Es difícil hacer buenos amigos aquí?

Creo que es cuestión de tiempo. Tienes que tener buena conección, pero también algo de historia juntos. Mis relaciones aquí siempre se profundizan más. Ayuda también este espacio que abrimos. Yo llevo 3 años viviendo aquí, pero los últimos 4 meses desde cuando empezamos trabajar con Magick han sido los mejores, justamente por las relaciones. Siento que están creciendo, hay gente que quiere compartir. Creando este espacio se ha abierto un mundo de posibilidades.

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