Petr Zelenka

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enero 15th, 2015
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– ¿Por qué fuiste a Perú el año pasado y ahora has aparecido aquí de nuevo?

– Fui porque estuve interesado en hacer una dieta, es una manera tradicional de aprender de las plantas en la selva peruana.

– ¿Aprender qué?

– De todo. Es difícil nombrarlo exactamente, pero durante la dieta muchas ilusiones desaparecen de tu mente, empiezas a ver la realidad de manera más clara y consciente. Con el aprendizaje viene  también la sanación del organismo, los dos procesos son muy conectados uno con otro.

El año pasado hice dos périodos cortos de dieta con dos curanderos diferentes, curanderos son personas con muchísima sabiduría y experiencia en trabajo con las plantas, algunos de ellos pueden ser chamanes. Este año he venido para hacer una dieta de 3 meses, pero desafortunadamente he llegado a  un lugar con mala energía, dónde la ganancia era más importante que el apoyo de valores espirituales, por eso he decidido renunciarlo y buscar a otro curandero.

– ¿En qué consiste una curación así?

– Todo el rato estás solo en la selva, sin electricidad, solo bajo el cuidado del curandero, que sirve varias plantas dependiendo de que necesitas. Comes platos muy simples: plátanos cocidos, arroz, a veces quinua y un tipo especial de pescado. Sin sal, azúcar, especies ni aún mayoría de las frutas y verduras.

No debes leer libros, tener sexo ni hacer nada que ocupe tu mente. El objetivo principal de la dieta es purificación del cuerpo y de la mente.

– ¿Cómo es la experiencia?

– No es fácil. Alrededor del tercer día aparecen pensamientos: ¿Qué voy a hacer aquí? Aquí no pasa nada. Pero la energía del bosque es muy fuerte, después de unos días empiezas a sentir la relación con las plantas que tomas. Algunas causan sueños distintos, algunas vómito. Pero sobre todo es un trabajo duro con ti mismo.

– ¿Puedes compartir alguna experiencia de la dieta?

– Son experiencias muy personales, es difícil hablar de ellas. Piensa en la dieta como si fuera una estancia meditativa, en la que no hablas con nadie, estás solo con tí mismo. Dieta es algo parecido, solo en esta tradición concreta andina de vegetalismo, que es el aprendizaje de las plantas. A veces tengo dudas en este camino, pero es un elemento de cada camino y no podría abandonarlo ya. Aunque no es facíl y exige mucha autodisciplina.

– ¿Qué es lo más difícil?

– Durante la dieta puedes tocar muchos temas dolorosos, los que no quieres ver cada día. Gracias a eso puedes encontrar lo que te molesta a ser feliz. Dieta abre los ojos para ver muchas cosas, posibilita encontrar una nueva perspectiva.

– Pero „la vida es fácil con los ojos cerrados” como cantaba John Lennon…

– Sí, ¿por qué no tomamos una cervecita? (risa). Más serio, durante la dieta nos familiarizamos con la perdida, con el sufrimiento. Si nos cerramos a estos sucesos, en un momento duro de la vida resultamos débiles e impotentes. Yo prefiero un camino hasta la consciencia y amor. La habilidad de sentir dolor está relacionada con sentir el amor, es la segunda parte del mismo sentimiento.

– ¿Qué cambios has notado en ti mismo después de tus primeras curaciones?

– La dieta ha abierto una nueva dimensión de la realidad para mí, cómo alegrarse del momento de manera plena, completa. He descubierto algo que necesitaba mucho.

En cabeza de cada uno aparecen a veces emociones negativas hacia otras personas, como odio o envidia. Ellos te hacen débil. Tienes que quitarse de encima  de estos esquemas o simplemente no identificarse con ellos, porque puedes ponerte enfermo. La enseñanza entera es simplemente un intento de ser un hombre mejor.

– Cuéntanos algo de tu carrera musical.

– Era un guitarrista cuando vivía más que docena años en Praha y unos años en Paris. Tocaba profesionalmente desde que tenía 16 años, en muchos bares y muchos festivales, en Europa y todo el mundo. La guitarra era mi amor, no podía pasar ni un día sin ella. Desde la perspectiva de los años veo, que era dependiente de ella,  limitaba mi libertad, era una parte de mi identidad. Estaba bastante seguro así, pero también muy limitado. La guitarra era mi jaula.

Si te idetificas con algún estilo, te cierras para los otros. Muchos músicos de jazz al escuchar las bandas de rock o punk, gente que no toca muy bién, pero tiene muchísima energía, no saben tratarlos. Por eso empecé a explorar otros areas musicales en el territorio de jazz, que para mí no tiene límites. Es música que debe expresar libertad. Así empecé a salir lentemente fuera de lo que la gente llama jazz.

– ¿A qué dirección?

– A la dirección de algo experimental, de improvisación libre. Hasta separarse de la carrera profesional de un músico. Sigo amando a música, pero la carrera en esta área es demasiado esquemática. Se pierde por ejemplo muchísimo tiempo en organizar los conciertos.

– Para algunos la visión de estar en el escenario frente al público, con el que compartes tu energía es muy arrebatadora.

– Es una experiencia fantástica. Por otro lado en un momento cuando empecé a alejarme de tocar mainstream, tenía cada vez problemas más grandes con organización de los conciertos, pues estos momentos empezaron a faltar. Muchos de  mis amigos músicos tenían que empezar el trabajo de profesor, por eso era más difícil quedar para practicar. Tampoco me alegraba vida en la ciudad, me di cuenta de que no era feliz, de que tenía que encontrar mi alma, la que he perdido en el camino.

– ¿La has encontrado?

– Sigo buscando…

– ¿Qué ha cambiado después de haber abandonado la música?

– Muchas cosas. Siguen cambiando, la vida es un cambio constante.

– Has empezado a trabajar en Córcega.

– Sí, limpiando servicios higiénicos en un camping, así gano dinero.

– ¿Te gusta este trabajo?

– Es muy tranquilo, en un lugar precioso lejos de la ciudad, alojamiento y comida los tengo gratuitos en el camping, por eso puedo ahorrar para mis viajes. Invito hacia allá a mis amigos, trabajo solo unas 3-4 horas al día, pues tengo mucho tiempo para aprender idiomas o para la meditación.

– Me imagino que no es muy fácil programarse de nuevo, de ser un músico, admirado por el público, a la función de limpiar baños. ¿Cómo te sientes con eso?

– Una parte de mi motivación para ser músico venía de mi inseguridad de mí mismo. Quería ser admirado por otros. Claro, había también ganas de descubrir música y su dimensión espiritual, de lo que es música y que te da. Esto produce mucha esperanza, pero también mucha frustración…

Ahora me gustaría ser una persona ordinaria, normal, vivir una vida buena, sin necesitad del apoyo de otra gente que me asegurara que soy ok, que toco bien, que soy importante y conocido, toda esta basura (risa).

Trabajo en los servicios higiénicos es un intento de ser modesto, de ser “nadie”. Cuando descubres el tesoro que tienes dentro de tí, no necesitas ninguna aseguración de fuera, como carrera o familia, que este contenta contigo. Si ganas bastante para tus necesidades básicas, vives de manera digna, en un lugar agradable, no necesitas nada más. Pero todos buscamos algo más y más…

Sigo siendo un poco así, pero busco otras posibilidades, en las que puedo ser el limpiador de baños o un cocinero o quien sea…

– ¿No sientes que desperdicias un poco tu talento y habilidades, de los que deberías servirte?

– Todavía estoy buscando a una manera de usarlos de manera no egocéntrica. Cada uno tiene una variedad de varias habilidades dentro de si mismos, un carácter único y energía, deberíamos aprender a desarrollarlos  y liberarlos.

Yo busco la espontaneidad de ser quien soy.

 

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