Marco de los buenos

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enero 22nd, 2015
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Caminando a las zonas más profundas del Valle Sagrado de los Incas, al territorio que era el corazón de la vida espiritual de cultura incaica, hasta hoy día se puede sentir la atmósfera mística y llegar a unos lugares magníficos habitados solo por grupos pequeño de gente indígena.

Uno de ellos es un pueblito pequeño Lares que en día del mercado cambia en un espectáculo de colores y revista de trajes tradicionales de la región. Para volver de allá hasta Cuzco – nudo de comunicación más cercano – subimos a un camión invitados por su conductor simpático – Marco.

 

-¿Cómo te llamas?

-Marco, de los buenos. Acá en Perú todos los que se llaman Marco son buenos, no somos egoístas, somos trabajadores, nos somos envidiosos.

-¿Hay algún sitio con Marcos malos?

-No, no, siempre somos buenos. Mi apellido es incaico: Kakasto, que significa “roca”. De mi mamá llevo un apellido español – Arriaga.

-¿Usted habla quechua?

– Si, quechua y castellano. Mis padres hablan solo quechua, aprendí castellano en la escuela con los amiguitos. En el colegio me enseñaron inglés, pero ya me he olvidado.

¿Cómo es la vida en Valle Sagrado de los Incas hoy en día?

– Hay mucha pobreza, la gente vive en condiciones muy malas, tienen vida dura. Aquí, en región de Calca  muchos niños no van a la escuela aún. Pasan su tiempo ayudando a las familias, jugando. En tiempo de Navidades, como ahora, salen a la carretera para pedir regalitos. Mucha gente de zona de Cuzco que viene a Lares por los baños termales para sus coches para regalarles algo pequeño, pueden ser dluces, panes o juguetes.

– ¿Por qué hay tanta pobreza?

– Hay muchísima corrupción. Quizá 10% de dinero que da el gobierno para la region llega a los que lo necesitan. El resto se lo roban.

– Es sorprendente, porque casi cada casa tiene en sus fachadas símbolos y nombres de varios partidos politicos. ¿Qué motiovación tiene la gente para hacerlo?

-Aquí al gobierno local no se entra para servir al pueblo, sino por ganar dinero. Detrás de los candidatos hay gente a la que le gustaría aprovecharse también. Cuando gana una persona, por el apoyo anterior del candidato o del partido, se puede recibir varios encargos.

La verdad es que los peruanos somos bien quedados, siempre esperamos para que alguien nos ayude. La mayoría es simplemente floja, especialmente los jóvenes quieren la vida fácil. Muchos que abandonan el pueblo para estudiar en la ciudad, lo hacen para evitar el trabajo en el campo y se van a la delincuencia. De los que van a la universidad, solo pocos se aprovechan de la educación. Solo en campo del amor los peruanos son bien adelantados (risa). Acá las chicas con 13, 14 años ya tienen su bebé. Como es difícil mantenerlos, aparece la pobreza y los niños sufren. Deberíamos ponernos más conscientes y ponernos a trabajar.

-La gente en Europa que trabaja muchísimo normalmente no es feliz.

-Sí, es verdad. Yo mismo me doy cuenta de este suceso. Ahorita tengo 36 años. Cuando era niño mi papá tomaba mucho, a mi mamá le pegaba y yo crecía en la necesidad constante. No tenía juguetes, jugaba con las piedritas como si fueran carros. Crecí con la idea que me gustaría tener una buena casa, trabajaba duro en una minería informal con oro en polvo. Me casé a los 28 años teniendo 300 soles y juntos con mi esposa empezamos a trabajar en chacra, tenemos papas. Ahora sufro de los riñones por llevar tanto peso y no alimentarme bien. Compramos un carro, pasaba que manejaba 3 noches seguidas para ganar plata. Finalmente saqué un préstamo en el banco de 500 soles. Con ese capital trabajamos más y más y ahora tengo mi casita, mi carro, pero veo que ya no vivo feliz. Hay más preocupación por el negocio, por el campo… No me duermo feliz, no estoy tranquilo, mientras que la gente pobre no tendrá casi nada, pero vive feliz.

– Gracias a este trabajo duro tus niños tienen una vida mejor.

– Sí, lo sé y esto es mi gran motivación y la razón para el sacrificio.

– ¿Nos puedes contar algo sobre tu experiencia relacionada con el conflicto interno de Perú, que duró casi 20 años y terminó hace más que docena años? En nuestro país no muchos conocen estos acontecimientos trágicos.

-Sí, tenía 7-8 años, cuando empezó el tremendo abuso de los militares en años 80. Yo pienso que se inició el conflicto por las diferencias entre los ricos y los campesinos. Los grandes no dejaban a la gente del campo progresar, querían que siempre sean sus sirvientes. Pero siempre en los pueblos aparece una persona que piensa, una cabeza que pregunta por qué se marginaliza a gente pobre y que anima a levantar a la gente. Así los militares encontraron excusa para el abuso de la gente del campo incitada. He sido testigo de cosas muy crueles… Mucha gente fue asesinada (oficialmente se habla de casi 70 mil personas) sobre todo los civiles, también mujeres, niños. Muchos militares cometían violaciones. Por venganza muchos se juntaron a la fila del terrorismo que siguió creciendo. Había coche-bombas, atracos a los bancos, a los carros funcionarios… Era durante el gobierno de Alberto Fujimori, un Japonés que ahora está en la cárcel.

-¿La gente hoy en día siente mucha conección con los Incas y sus tradiciones?

-No, aunque cuidamos las tradiciones. Son importantes los templos incaicos y la herencia que nos han dejado, pero hay mucha gente que ni siquiera sabe que es Machu Picchu. Es por la educación muy atrasada. Por otro lado la gente sigue buscando los tesoros de los Incas. Esposo de mi hermana encontró dos vasos de los Incas – los keros – que se usaban para hacer las ofrendas para Pachamama. Hay también una leyenda de ciudad perdida de Paititi. Es lo que nos cuentan los abuelos que tenían suerte verla.

Por esta zona se cría muchos toros. Más veces desaparecían toros buenos de las granjas. La gente iba a buscarlos siguiendo huellas y un día así llegaron a Paititi. Es una ciudad cuidada por dos guardianes, son tigres. Es una ciudad enorme, que tiene de todo. Muchos campos, fuentes de agua limpia, mucha fruta… Allí los mismos Incas están con sus tradiciones y riqueza.

-¿En qué creen los peruanos? Es posible juntar las creencias indígenas con la religión católica impuesta por los Españoles?

-Creemos en Jesucristo.  Casi todos somos católicos, siempre creemos en Dios. Pero dentro de eso también creemos en la Tierra. A nosotros habla esta Tierra.

– ¿Cómo se puede entenderla?

-Hay chamanes o curanderos que saben comunicarse con la Tierra y te pueden pasar sus palabras. Cuando necesitas ayuda o algún consejo en tu vida, puedes ir a un chamán para escuchar palabras del gran Consejero.

Yo tengo mucho respeto a todas las creencias, al final pienso que todos creemos en el mismo Dios, solo las formas de celebración y llamarle son diferentes.

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