Gabriela (y Ariel)

R1022354b
abril 25th, 2015
|

A Gabriela se la puede encontrar normalmente en una terraza con vista preciosa al Océano Pacífico y al puerto de Valparaíso. Justo después de salir de la parada Peral del típico ascensor, un gran orgullo técnico de la ciudad, se atina con su puesto, donde en turnos con su pareja de Cuba – Ariel – venden las libretas de su propia producción artesanal.

Gabriela vivía 12 años en Santiago, dónde terminó varios cursos de artesanía: orfebrería, de hacer joyas, cerámica. Ultimamente su lugar ha encontrado en Valparaíso.

¿Por qué te has trasladado a Valparaíso?

Todas las ciudades son distintas, pero Valparaíso es especial. Está en la costa, tiene mar y a la vez está muy bien conectada con Santiago. La capital en cambio es una máquina de trabajo. A Valpo vine sin trabajo, un poco en plan aventurero después de haber roto con mi pareja de entonces. Después de haber vuelto de Bélgica donde vivíamos ya no quería tener nada que ver con Santiago. También era tiempo en el que quería encontrar algo mejor para mi vida, mejor aire y nuevo ritmo. Aquí puedo encontrar nuevos valores, creo que aquí he encontrado mi espacio.

¿Desde cuándo te ocupas con las libretas?

Antes de agosto de 2012 sabía encuadernar ya, pero en ese tiempo conocí el oficio de la libreta corcheteada. Es un método más mecánico y rápido que me permite sacrificar más tiempo para jugar con los colores, diseños y el estilo. Puedo hacer lo que me gusta, que finalmente también es un cuaderno e ir a la par con lo que demanda la vida y el mercado.

¿Qué papel usas para los cuadernos?

Los papeles para las cubiertas compro en una tienda especialista con papeles de alto gramaje, de buena calidad. Es papel reciclado. Y papel de dentro es de arboles de bosques reforestados.

¿Por qué has elegido la encuadernación para tu camino?

A mí me gustan los oficios en general.  Aparte de los cuadernos hago también mi ropa, antes mis tazas, platos de cerámica. Hace años me ocupaba también con la arte no aplicada, logré ganar un fondo concursable por una obra de gráfica textil de costura con uso de bolsas de té. Después dejé arte en sí, no estoy para competir con otros o hacer exposiciones. Últimamente organizo talleres de costura y encuadernación para compartir lo que he aprendido. Solo ahora necesito vacaciones ya (risa).

En Valparaíso eran sobre todo los artistas que han creado el ambiente especial de la ciudad, pero hoy en día parece que no son ellos, los que se aprovechan más del turismo creciente.

Sí, en Chile hay muchos artistas, pero no tienen la vida fácil. La mayoría no trabaja en su oficio o por lo menos tiene otro trabajo, como dar clases de arte.

¿El proyecto de libretas va bien?

Sí, es verdad, aunque es también nuevo para mí. Hace un año me quedé sin peso y tenía que pagar la renta, pues me fui al centro, me puse debajo de un árbol con un pañito para poner las libretas y desde entonces con incitaciones de mis amigos empecé a hacerlo regularmente, hasta conseguir un permiso.

No era fácil, porque la Municipalidad apoya los artesanos que venden típicos recuerdos turísticos de aquí: las casitas de Valpo o el troley, yo con mi proyecto recibía solo negaciones. Por suerte mi perfil les cayó bién en Museo de Bellas Artes, dónde finalmente conseguí el permiso.

¿Queréis seguir vendiendo en la calle o tenéis otros planes?

Nuestro sueño es comprar un minivan para poder viajar y seguir vendiendo las libretas viajando, no queremos ser esclavos de este sitio. La calle no es fácil, quizás más adelante logramos hacer una tienda. En la calle vendes en estilo gitano (risa). Te conviertes en la parte de la calle que es muy bonito, pero creo que no para toda la vida.

¿Los artistas chilenos tocan el tema de la identidad? En la historia de America del Sur había mucha movida social y cultural, muchas influencias de otros países, ¿tú personalemnte te sientes Chilena?

Yo puedo decir solo de mi parte o de la gente que me rodea, que no hay mucho sentimiento de identidad relacionado con el país. Lo contrario, hay más negación de nuestros antepasados, ancestros y cultura indígena. Cada día estas cuestiones se hacen más ajenas. Yo me siento Chilena, pero lo que pasa en el país no me identifica para nada, hay más cosas que me molestan que me agradan. No hay mucho respaldo, la educación es muy cara, los sueldos son una basura, la gente no cuida sus cosas, no cuida la Tierra, no cuida a si misma, su alimentación…

Parece que casi ya no hay gente completamente idígena en Chile. ¿Tienes raíces de Europa?

Nosotros fuimos colonizados por los Españoles, mi apellido es Alvarez Cabello. Cuando estaba en Granada, allá había una bailadora que se llamaba Daniela Alvarez y no sé cuantos con el apellido Cabello. Me sentí muy contectada de manera intuicional. Me sentía muy bién allá. ¡La vibración del cuerpo al oír la música me parecían más mías! Perfectamente podría ser de allá y aunque nunca he hecho un árbol genealógico, lo más probable que en España encontraría a mis ancestres. Y a mis padres nunca les importaba su origen, ellos no tienen mucha relación aún con sus hijos. Y en Chile en general la familia es muy importante.

¿Es muy conservador el país?

Sí, pero en silencio. La gente tiene mucho miedo, también por los tiempos de dictadura. Me parece que en este sentido los Chilenos son conservadores, guardan silencio, no dicen lo que piensan, se comportan como corresponde. Viven muy de apariencia, la gente quiere presentar su posición por tener un coche, un iPhone. Eso no es mi filosofía y yo no me quiero incluir en eso.

¿La gente en Chile es feliz?

Cuando se compran una cosa – sí. Pero es una felicidad muy breve. Pienso que estamos acostumbrados a pequeñas dosis de felicidad. Si hablamos de la alimentación será café o chocolate… Pero no sabemos vivir para cuidarnos constantemente. Si me alimento bién todos los días, me prolongo estas felicidades. El tema de trabajo es parecido, si hacemos lo que de verdad nos gusta, nos damos oportunidad de sentirnos felices. Yo he luchado toda mi vida para ser independiente.

¿Vale la pena?

¡Absolutamente! Vivimos en un sistema en el que no somos libres totalmente nunca, hay que cumplir varias reglas y aceptar límites, pero por lo menos puedo hablar libremente, soy mi propia jefa. Aún en alguna comunidad alternativa tienes que pensar de la alimentación, la vida es trabajo. No sé so hay libertad completa… A veces me siento libre por lo que hago, pero… tengo que llamar a mi mamá para Año Nuevo para que no se sienta mal (risa). Hay condiciones emocionales que te atan.

¿Cual es tu concepto de la felicidad pues?

Creo que la abilidad de cuidarme, encotrar lo que quiero, igual he estado en esta búsqueda mucho tiempo… Por eso estoy en Valpraíso. Aquí también hay problemas, como la basura por todos los lados, de los que me gustaría hacer cargo. Tener proyecetos un poco más altruistas, que no tengan que ver solo conmigo, también me van a hacer feliz.  Quiero también estudiar, darme tiempo, no escuchar tanto ruido fuera, poder escuchar mi intuición y mis emociones, no es tan fácil hacerle caso a eso. Hay también cosas materiales que necesito para mi felicidad, pero hay cosas más fundamentales, como las relaciones, comunicaciones, el trabajo con mis debilidades.

 

R1022322b R1022346 R1022337b R1022364 R1022552 R1022555 R1022559b camino

Leave a comment: