Nicolas Ibaceta / Ciudad Abierta (Ritoque)

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mayo 10th, 2015
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En las proximidades de Valparaíso, desde las vías que van a lo largo de la playa hasta la cumbre de una colina cubierta con salvajes plantas de dunas, separado en dos por una carretera rápida entre Concón y Ritoque, se extiende un terreno arenoso con una vista maravillosa al océano. En algunas partes emergen cuerpos sorprendentes de edificios pequeños. El terreno está rodeado por una valla, pero su puerta está siempre abierta.

La puerta dirige a Ciudad Abierta. Su nacimiento subyace fusión de arquitectura con poesía. De esta conección surgen todos los acontecimientos, instalaciones y edificos de Amereida. Amereida, una combinación simbólica de Eneida de Virgilio con América, es una cooperativa fundada en año 1969. Es también un poema publicado en año 1965 después de que los artistas, poetas y arquitectos relacionados con la Universidad Católica de Valparaíso motivados por un comun pensamiento creativo se marcharon de viaje desde Tierra del Fuego hasta Santa Cruz de la Sierra, que pasa por capital de poesía de America sel Sur. La intención presente en la entera edición, que es un conjunto de textos, apuntes y poemas escritos durante este primer viaje, es encontrar el rostro auténtico de Latinidad, preguntándose continuamente por la identidad del hombre de America del Sur. Amereida es también una visión de un nuevo modo de percebir y entender, basada en lo mejor del ser humano, cuyo objetivo es extraer arte de todas ramas posibles, para que puedan alcanzar su plenitud.

Amereida es además y sobre todo una comunidad de gente que comparte mismas ideas, que con su cotidianidad demuestra acierto de la idea de compartir vida, trabajo y aprendizaje y de crear comunidades.

Ciudad Abierta es para ella un espacio imprescindible de experimento, un espacio-laboratorio.

En Ciudad Abierta no hay calles, ni pracelas o cercas. Cada edificio, escultura e instalación contruidas con manos de los socios de Cooperación Cultural Amereida y sus amigos es un un efecto único del acto de cooperación. Cada obra, aunque constituye un elemento de planeamiento común, es expecional, tanto como cada miembro de la comunidad es un individuo independiente.

Las construciones de Ciudad Abierta están elevadas con materiales facilmente accesibles, “con cualquier material” , no aspiran a la inmortalidad. Llevando signos de años pasados, acuerdan del tiempo que transcurre. El terreno al que pertenecen es parecido en su naturaleza. Las dunas arenosas que se exponen a las fuerzas constantes del viento, se transforman sin cesar y no guardan en su superficie ninguna huella. En Ciudad Abierta se componen espacio-tiempos.

Cruzando los terrenos de Ciuda Abierta, se puede tener la impresión de estar paseando por laboratorio de Oskar Hansen, que con bién trabajada teoría de Forma Abierta tenía ambiciones de cambiar estructuras de este mundo. A pesar de que los socios de Amereida están lejos de aspiraciones revolucionarias y aún no conocen al arquitecto polaco, comparten con él muchos ideales comunes. Algunas de ideas de Hansen, que viran por sus proyectos y su manera da enseñar, parecen mucho a la actitud de los diseñadores hacia formación des espacio que se nota en las construcciones de la Ciudad Abierta. Sus creaciones experimentales están hundidas en el terreno salvaje de las dunas, no forzan una función evidente, invitan a empezar una interacción. Formas presentes aquí no son expresiones del ego excesivo del arquitecto, más bién una manera para empezar un diálogo con la persona, que se supone que es un ser de cultura alta, que para funcionamiento correcto necesita compartir vida con una sociedad e integrar su actividad con la vida de naturaleza. El terreno entero de CA constituye una prolongación del espacio habitado, es un contrasentido de patriarcado dogmático.

Amereida se puso como un objetivo la búqsueda, sobre todo por arquitectura, de identidad americana quitada con fuerza. Manteniendo la distancia con tradición europea, ha llegado hacia muchas soluciones atípcas en Chile, en las que sin embargo es díficil encontrar un carácter común. Unos años antes en el continente lejano europeo se han creado mucho proyectos y manifiestos bajo la pluma de Hansen. ¿Existe pues una identidad local en arquitectura? ¿O ajustándonos a las condiciones geológicas, climáticas o políticas, nos quedamos dentro de una identidad general de nuestro especie, de identidad del humano pensante?

Hablamos con Nicolas Ibaceta, 28 años, desde hace 4 años socio de CCA.

¿Cómo se fundió esta comunidad?

Se llama Corporación Cultural Amereida. Amereida demás es un documento histórico que ecribieron profesores y estudiantes de Pontificia Universidad Católica de Valapraíso hace casi 50 años sobre los destinos de America. Tiene relación con la Eneida y a la vez con mitológica historia de creación del mundo. Quizás tenemos acá teléfonos y varios tipos de influencias externas, pero tenemos también una identidad distinta de la europea o la gringa.

Los formadores de Amereida rodeados por colonias inglesas, italianas, alemanas reconocían arquitectura de estos países, pero se preguntaban como eran las poblaciones del continente suramericano, como el Chileno construía sus casas. ¿Cómo es el Chileno, el Americano? Para responder a estas preguntas se formó la corporación.

Es muy interesante que aspecto tendría arquitectura de este continente, si no hubiera sido conquistado por los Europeos…

Eso es la pregunta que se hicieron también los formadores de la corporación. ¿Cual es la esencia de America? Nosotros estudiamos arquitectura del mundo, pero buscamos nuestro propio lenguaje arquitectónico con la consciencia que en principio de America Latina era distinta del resto de culturas. Los estudios en la Universidad también están enfocados en el lugar local.

¿Hay una visión coherente de la convivencia en la comunidad? ¿Cómo es la parte social de Amereida?

Yo creo que la parte social se da sola, si hay un grupo de gente que piensa igual, van a tratar de tener un sistema de gobierno coherente, intentar que la relación con los vecinos sea la mejor. Estas cuestiones son importantes. El año pasado fui a Noruega y allí me pareció que la gente no tiene mucha relación con las personas que viven al lado, en Chile al contrario se conoce a todos. Si compras verduras en un negocio, conoces al vendedor y los clientes, te quedas por lo menos para un minuto para comentar algo de tu vida o de sus vidas. Eso sube el sentimiento común entre nosotros.

¿Habéis conseguido encontrar la identidad americana en la arquitectura, se notan elementos típicos?

Creo que elementos así – pocos. No hemos desarrollado un estilo que podrías reconocer durante un paseo por la ciudad (risa). America es muy jóven, cuando los españoles vinieron acá con sus embarcaciones, nosotros éramos indígena. Desde entonces no han pasado más que 500 años de desarrollo en distintas áreas. Los Chilenos somos personas que ocupamos el mismo terreno, pero no tenemos la tradición que otras sociedades tienen, tampoco arquitectonicamente. Lo que hacemos acá son experimentos para encontrar o sentir lo nuestro.

Si uno mira a los indígenas, ellos son mucho más auténticos que los propios Chilenos. Ellos tienen sus tradiciones bien marcadas, sus casas construyen en una tipología. Pero no les podría decir que es lo nuestro…

¿Cómo te sientes viviendo aquí? ¿Puedes compararlo con un sitio “normal”?

Es también un sitio normal, pero un poco más extraño (risa). Seguimos siendo los mismos. Lo fundamental es crear la comunidad, todos estamos cuidándo a todo el terreno. A lo contrario en la ciudad creo que la gente no da mucho de si mismos.

¿Hacéis todos los proyectos juntos?

Sí, normalmente sí. A muchas personas les gustaría trabajar acá o hacer una obra, pero muchas veces proponen diseños preparados por otro lado del mundo, solo para que aparezca acá y después en una revista con su nombre y todo el brillo. Pero las obras de Ciudad Abierta son siempre comunes, es ella la autora. Si alguien tiene una idea, la comparte con otros habitantes, siempre se piensa del grupo.

¿De dónde viene el nombre Ciudad Abierta?

Un poeta alemán del siglo XIX Friedrich Hölderlin hablaba de la ciudad libre, en la que la libertad no se ve de manera malentendida, como un libertinaje, sino funciona como una ciudad abierta. Ciudad que dice “Ven! A lo abierto, amigo!” Es un lugar, donde se puede… crear algo, donde nacen ideas, cosas. La invitación del poema marcó el fundamento de nueva forma de habitar que se instaura en Ciudad Abierta.

¿Es un lugar abierto para todos?

Ustedes llegaron y están ahora aquí conmigo (risa). Pero bueno, no es un parque. Normalmente la gente viene con algun interes, uno se acerca a las cosas que quiere. Quizás no es un lugar propio para venir a jugar a fútbol.

¿Funciona como un lugar privado?

De hecho es privado, pero con fines culturales y educacionales. Es abierto en el marco de la selección de actividades que se hacen acá que apoyan la filosofía que cultivamos. Un buen ejemplo es nuestro socio – Sergio.

Por muchos años estudió las dunas en distintas partes de Chile, en algún minuto se enamoró de este lugar y sintió que quería quedarse acá. Dijo que no era arquitecto, pero podía aportar algo como biólogo. Su doctorado lo relacionó con ese lugar, solo no en entorno arquitectónico sino natural. A él Ciudad Abierta le pareció muy interesante, aunque no trabaja en la universidad sino en sus cosas. En cambio nosotros que somos arquitectos de acá tratamos de llevar arquitectura con nuestro pensamiento, nuestra filosofía hacia fuera.

¿Cual es la estrategia de trabajar con la gente de fuera?

Yo trabajo acá con otro arquitecto. No somos una oficina, pero funcionamos como si fuéramos.

Nuestra actitud es siempre entender el lugar, estudiamos la situación y conocemos a la gente. De allí pensamos los principios arquitectónicos y la forma. Como uno ve la vida, así desarrolla arquitectura. Por eso es muy bueno viajar, ver y conocer, entender de dónde vienen los materiales, dónde hicieron por primera vez ladrillos, hormigón…

¿Hay especificaciones que proyectos serán aprobados para realización en CA y cuánto tiempo pueden durar?

No, estamos abiertos para varias ideas y cada proyecto puede ser muy distinto. Puede ser que un fotógrafo venga durante 13 años una vez al año para sacar fotografías. Lo que quieras, lo importante es que en este tiempo se conozca a la gente, que se comunique con el grupo, que también se tenga su aporte a la comunidad.

¿Tenéis un programa de trabajo y acciones comunitarias?

Sí, hay una reunión que se hace más o menos 3 veces al año en la que se juntan todos los socios, los que viven acá y los que viven fuera, y se discute temas de la CA. A veces son los temas un poco más poéticos, para compartir reflexiones por ejemplo sobre destino do América o pueden ser más concretos, por ejemplo alguien quiere entrar en la Ciudad Abierta. Si alguien falta en la reunión, no hay derecho a voto. Si todos están presentes, todos tienen que estar de acuerdo para que alguien entre. Solo una voz en contra rechaza la moción. A veces uno consiente, la palabra que al separar significa “con sentimiento”, porque aunque no está de acuerdo, confía en el voto de todo el resto. Las decisiones siempre son unánime, es democracia absoluta.

¿Hay muchos conflictos? Muchas comunidades en historia se han roto rapidamente.

Siempre decidimos con mucha confianza y funcionamos bién. Somos una comunidad pequeña, 100 personas en total. Hay la Universidad que nos junta fuerte, todos trabajan en el mismo lugar y llevan vidas similares entre todos. Yo mismo no trabajo en la Universidad porque no me interesa dar clases, me interesa más tener oficio en las manos, pero en general estamos en lo mismo.

Es un gran valor de la Ciudad Abierta que ahora funcione todo bién. En Chile hoy en día todos quieren tener su lugar cerrado, privado, ponen rejas para que nadie entre. En cambio aquí valoramos otro pensamiento. Nadie tiene dominio de su casa, la corporación es dueña de todo el terreno. Si te vas a otro país para un año, cuando vuelves probablemente otra persona vivirá en casa en la que tú vivías, aunque aportaste mucho en funcionamiento de ella.

Los miércoles son días especiales en CA, ¿qué ocurre estos días?

Es un día de la semana en el que la escuela de arquitectura y diseño se traslada acá. La mañana empieza con un acto poético en las dunas, todos los alumnos y los profesores escuchan a un poeta invitado hablar, puede leer algun poema, un trozo de Amereida o compartir unas reflexiones. Después los alumnos van a clases de cultura del cuerpo – deporte. Hay un montón de posibilidades: malabarismo, danza, rugby, fútbol, atletismo, yoga, botes… Mientras eso sucede los profesores tienen reuniones entre ellos en una sala. Después todos se juntan de nuevo y empiezan una clase un poco más formal que la de la mañana, que se llama Taller de Amereida. Hablan 3 poetas más un profesor, o 2 poetas y 2 profesores sobre unos temas elegidos, enfocándose en America y su cultura. Después los alumnos se van, pero llega el resto de corporación que no trabaja como profesores, con niños, familias y todos almuerzan juntos. Dos veces al año a cada miembro le toca cocinar este almuerzo. A veces también vienen huéspedes que quieren conocer, pero eso se organiza más formal, hay gente que te recibe y te da un paseo.

Parece muy libre el programa de los estudios… ¿Cuántos años duran?

Seis: cinco para terminar las clases y un año de titulación. Si quisieras hacer un master son dos años más, pues nueve en total. Son estudios en una universidad con tradición que funciona ya más que 90 años, pero no es grande. Junto en arquitectura, diseño industrial y diseño gráfico hay alrededor de 600 estudiantes. Y todos vienen los miércoles, por eso hay comuniación entre todos los años de carrera.

¿Qué es para tí arquitectura?

La frase que voy a decir no es mía, pero la acepto como si fuera mía. Es una “extención orientada que da cabida”. Parece bastante técnico, pero con esta idea arquitectura puede ser un terreno que no tiene nada, pero que de alguna manera tu lo puedes modificar. Puede ser una roca en el paisaje con la que puedes jugar. Esto ya es un suceso arquitectónico. Ya hay espacio para que alguien se siente. Eso sería lo mínimo, pero a la vez arquietectura es también una obra compleja que piensa en la luz, texturas, espacios…

¿Piensas que idea de vivir en una comunidad, en ambiente abierto, puede convertirse en una subcultura fuerte para los jóvenes? En America del Sur hemos visto ya unas comunidades distintas, pero todavía siguen siendo algo raro.

La comunidad puede ser vista como vida diferente, pero no llevamos bandera de revolución. De todos modos esta manera de vivir también impone una ciertas reglas, pues no es libre. Tampoco tanta gente está interesada en poder venir acá y conocer! Finalmente cada uno podría empezar a vivir de manera parecida en su casa. Sería vida más tranquila, sin búsqueda de dinero, con enfoque al trabajo e investigaciones, desarrollo de ideas, con intenciones de conocer gente que piensa igual y armar acciones colaborativas .

¿Quizás soys un ejemplo para otros que simplemente vida diferente es posible?

Sí, puede ser. Pero tampoco publicamos mucho. Si alguien se interesa, está bienvenido, pero si no… su vida sigue normal.

¿Conoces a Oskar Hansen, un arquitecto polaco? Era un gran visionario que trabajó mucho la idea de Forma Abierta que me parece cerca do lo que cuidáis aquí.

No conozco… pero me parece que más gente había pensado ideas parecidas. Yo creo que eran también fundalementales temas de la Universidad, todos están relacionados de algun modo con la forma abierta de vivir.

Tú mismo haces proyectos para varias personas en Chile, ¿ves algun cambio en la actitud o expectaciones hacia arquitectura en la sociedad?

El cambio lo tiene que hacer uno con las cosas que hace. Los tienes que hacer tú, con tu trabajo. Para mí es muy importante el valor que se puede aportar a la vida de alguien. Se trata de una pasión que uno siente por unas materias. Si piensas que la arquitectura que desarrollas es buena, que ante de todo ponga la persona que va usar lugar diseñado, puedes aportar un gran valor nuevo a su vida.

¿La experiencia de Ciudad Abierta te ayuda en proyectos para la gente de fuera?

Claro, para mí es fundamental. Por aquí pasan muchos, imagínate cuantos alumnos durante todos estos años de funcionamiento de la Universidad! A algunos les toca más que a otros. Algunos se quedan enamorados y te van a hablar aún más apasionados que yo, algunos llevan ya 30 años acá, yo llevo 4.

¿Y que significa más abierto si se trata de una casa individual?

Construyes siempre para alguien que necesita la casa, pues tiene unas expectativas. Eso es bonito de arquitectura que funciona por encargo, que es un trabajo que sale de necesidad de alguien. Puede ser que uno quiera casa super privada y encerrada en un conjunto de casas. Ahora como arquitecto puedes trasmitir unas ideas, sugerir que sea bueno tener un espacio común, que quizás no se necesite una piscina privada sino se pueda hacer una gran piscina entre todos. Puede ser que finalmente vas a oír “no” y tratas de hacer la piscina mejor para él, pero también para el lugar. Arquitectura es de un punto de vista el arte y no puedes imponer solo tu visión, es cuestión de colaboración. Hay millones de vidas distintas. Se tiene que proponer la mejor manera que tu creas que sea y puedes defender eso. No hay obligación de aceptar cada encargo tampoco, que no te ineterese apoyar. Aunque no es el camino más cómodo.

Tengo unos amigos que estudiaron acá, son buenos arquitectos, pero sacan muchos proyectos, tienen oficinas, con 30 años ya están muy ocupados y tienen mucho dinero. Me proponen vacaciones a Centroamérica, pero … yo no puedo, cachay! (risa) Todavía no tengo recursos! Ustedes por ejemplo tienen probablemente mas recursos que un Boliviano, podrían viajar en tren, pero quieren caminar, quieren ver el lugar. Su forma de vivir es así, es su elección. Esa actitud se compenetra con todo lo que hagas.

Yo cuando terminé la Universidad, alguien me ofreció un trabajo inmediatamente. Al tercer día de haber terminado yo estaba trabajando en una oficina en Viña del Mar. Me senté enfrente del ordenador y pensé: ay, no! Yo no quiero esto! No quiero ser un preso. Y aunque era buen dinero, era demasiado rápido y renuncié. Yo dije al jefe: gracias por la oportunidad, pero yo no puedo trabajar acá. El me respondió: claro, no puedes vivir con Dios y trabajar con el Demonio.

Para mí eso es muy importante: trabajar con tus valores, como tu piensas que sea mejor.

¿Y tus clientes normalmente llevan ideas parecidas a las que tienes tú?

No, muchas veces no tienen ni idea de mi visión o me escuchan con interés, pero no lo quieren en su casa (risa). En estos casos les enseño respuestas a sus expectaciones desde mi punto de vista, tratando de rescatar el potencial que tiene su propuesta. Muchas veces lo que enseñan los clientes como inspiraciones, eso no refleja sus verdaderas necesidades. Si te enseñan casa con muchos balcones, puede ser que no quieren esa casa, sino es importante para ellos poder salir de su pieza y la relación entre interior y exterior.

¿Te gusta tu vida en Ciudad Abierta?

Para mí es super buena. Es una vida muy austera y muy de presente. Ahora me dedico mucho a la investigación de embarcaciones, pero si tuviera familia ya sería totalmente distinto. Para ustedes seguramente también el presente es muy distinto de lo que tienen en Polonia, pero algo les dejará. Cuando vuelvan, después de haber pasado por acá, probablemente ya no será lo mismo…

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